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La UD Ibiza viaja a Quintanar del Rey con la obligación de redimirse en la Copa del Rey


Los de Paco Jémez, en un momento irregular en liga, afrontan una eliminatoria trampa ante un rival de Segunda RFEF que sueña con otra noche mágica en San Marcos

La UD Ibiza viaja a Quintanar del Rey con la obligación de redimirse en la Copa del Rey
Copa del Rey | 07/10/2025 06:53
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La UD Ibiza afronta un compromiso tan delicado como obligatorio en el Municipal San Marcos de Quintanar del Rey (Cuenca), donde se medirá al conjunto local en la primera ronda de la Copa del Rey 2025/26. El duelo, a partido único aún sin fecha confirmada, pondrá frente a frente a dos clubes separados por una categoría, pero unidos por una misma ambición: sobrevivir en el torneo del KO.


Para el Ibiza, el enfrentamiento llega en un contexto exigente. El equipo de Paco Jémez, inmerso en un inicio liguero irregular en Primera Federación, necesita un resultado que devuelva confianza y redireccione el rumbo tras dos derrotas consecutivas —la última, un 0-2 en Can Misses ante el Nàstic de Tarragona—. Con solo 8 puntos en seis jornadas, los celestes se han descolgado de la zona de playoff, y el técnico del Ibiza no esconde que la cita copera representa “una oportunidad para recuperar sensaciones y demostrar la verdadera identidad del equipo”.


El sorteo, celebrado ayer 6 de octubre, no dejó indiferente a nadie. Encadrado en el grupo de “proximidad geográfica” con madrileños, manchegos, extremeños y canarios, el Ibiza volvió a ser emparejado con un club conquense: el CD Quintanar del Rey, justo un año después de su dolorosa eliminación ante la UB Conquense. El destino, caprichoso, propone una reválida simbólica en tierras de Cuenca, donde los de Jémez buscarán redimirse y exorcizar los fantasmas del pasado.


Para el Quintanar del Rey, la visita del Ibiza es mucho más que una eliminatoria: es una fiesta. El equipo verdiblanco, recién ascendido a Segunda Federación, ha encontrado dificultades en su debut en la cuarta categoría nacional —apenas 4 puntos en cinco jornadas—, pero se agarra a su fortaleza en casa, donde goleó recientemente al Socuéllamos (3-0) con tantos de Murcia, Gonpi y Antonio Fernández. Su técnico, Pedro Bolaños, ha insistido en la ilusión que supone recibir a un club profesional: “Jugamos ante un rival de otra dimensión, pero en San Marcos todos partimos de cero”.


El modesto estadio conquense, con capacidad para algo menos de 3.000 espectadores, promete un ambiente eléctrico. El público empujará a un equipo que mezcla juventud y veteranía, con hombres de la casa como Fer Navarro, referentes ofensivos como Gonpi —ex de la Penya Deportiva— o Antonio Fernández, y un bloque compacto que ya demostró en 2020 ante el Sporting de Gijón (1-2) y en 2022 frente al Girona (1-2, tras prórroga) que sabe competir contra equipos de categorías superiores.


El factor campo y la emoción copera son los grandes aliados de un Quintanar del Rey que sueña con firmar una gesta que traspase fronteras. Su receta será clara: orden defensivo, intensidad máxima y aprovechamiento de cualquier oportunidad al contragolpe o balón parado.


En la otra orilla, el Ibiza encara el encuentro con la presión del favorito. La plantilla ibicenca, con futbolistas de amplia experiencia en el fútbol profesional —Bebé, Fede Vico, Álex Gallar o Davo—, sabe que el margen de error es mínimo. Paco Jémez ha advertido a los suyos: “Estos partidos, si no los tomas con seriedad, suelen acabar mal. Llevamos cayendo demasiado pronto en Copa y no podemos permitirlo”.


Paco Jémez podría introducir rotaciones respecto al once habitual, aunque sin perder competitividad. Se espera la presencia de jugadores menos habituales en el once inicial, pero acompañados por pilares de la columna vertebral del equipo. La consigna es clara: imponer el ritmo y la jerarquía desde el primer minuto, evitando que el partido se contagie del entusiasmo local.


El Ibiza llega a la Copa tras varias campañas irregulares en el torneo. Las eliminaciones tempranas ante Conquense y Villanovense contrastan con un pasado reciente glorioso: la goleada al Celta de Vigo (5-2) en 2020 y el recordado partido ante el FC Barcelona (1-2) en Can Misses, donde los celestes rozaron la proeza. “La Copa ha dado a este club sus noches más mágicas —recordó Jémez— y queremos volver a vivirlas, pero para eso hay que empezar por competir bien en Cuenca”.


El equilibrio emocional y el acierto en las áreas se perfilan como factores decisivos. Si el Ibiza logra golpear pronto, impondrá la lógica y reducirá la presión ambiental. Si no, el duelo puede enredarse y convertirse en una batalla de resistencia donde el entusiasmo local pese más que el talento. La solidez defensiva y la eficacia ofensiva, ausentes en los últimos partidos ligueros, serán determinantes para evitar sustos.


Por su parte, el Quintanar apelará al orgullo y al esfuerzo colectivo. Su objetivo será mantener el marcador abierto el mayor tiempo posible y forzar la ansiedad del rival. “Será un partido para disfrutar, pero no vamos a regalar nada”, apuntó el capitán Fer Navarro, en declaraciones a la prensa conquense.


Más allá del resultado, este partido medirá el verdadero pulso competitivo del Ibiza. Porque la Copa del Rey no entiende de jerarquías, y si algo ha enseñado este torneo es que el favoritismo se gana en el césped, no en el presupuesto. San Marcos será un examen de madurez para un equipo que aún busca reencontrarse con su versión más convincente. Ganar no sería un mérito, sino una obligación; pero hacerlo con autoridad podría suponer el punto de inflexión que necesita la temporada.


En el fondo, esta eliminatoria resume la esencia del fútbol español: la ilusión del humilde frente a la exigencia del poderoso. Y ahí, entre el barro y la pasión, el Ibiza deberá recordar que las gestas también se escriben evitando que otros las firmen.


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