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La UD Ibiza gana por la mínima a la Selección Balear en un amistoso solidario marcado por la poca afluencia y los errores (2–1)


En un ambiente serio pero con escasa afluencia, la UD Ibiza se impuso 2-1 a la Selección Balear de Regiones UEFA este miércoles 5 de noviembre en el estadio Palladium Can Misses.

La UD Ibiza gana por la mínima a la Selección Balear en un amistoso solidario marcado por la poca afluencia y los errores (2–1)
Afición del Can Misses en un partido · © UD Ibiza · Fuente: www.ibizaud.com
Amistosos | 05/11/2025 21:23
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La UD Ibiza se impuso por 2–1 a la Selección Balear de Regiones UEFA en el amistoso benéfico disputado este miércoles 5 de noviembre en el estadio Palladium Can Misses, una cita que pretendía unir fútbol y solidaridad en favor de la Cruz Roja y los afectados por la DANA que golpeó Eivissa semanas atrás. El partido, organizado conjuntamente por la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB) y el club celeste, tenía como principal objetivo recaudar fondos destinados a la ayuda humanitaria, con precios simbólicos en taquilla —diez euros para adultos y cinco para menores— y una invitación abierta a toda la afición para participar en una causa solidaria.


El choque, sin embargo, no tuvo la respuesta de público esperada. Las gradas de Can Misses presentaron una entrada muy discreta, algo que contrastó con el carácter altruista del encuentro. Pese a ello, el ambiente entre los presentes fue cálido y familiar, con numerosas familias y aficionados locales que aprovecharon la cita para apoyar tanto al equipo como a la iniciativa social. Sobre el césped, el partido sirvió también como banco de pruebas para el técnico Miguel Álvarez, quien buscaba extraer conclusiones de cara al próximo compromiso liguero tras unas semanas marcadas por la irregularidad en los resultados.


El Ibiza, que atraviesa un periodo de reconstrucción futbolística, saltó al campo con una mezcla de jugadores habituales y otros menos utilizados, con la intención de dar rodaje a todo el plantel. El conjunto pitiuso trató de imponer su control desde el inicio, con posesiones largas y salida limpia desde atrás, aunque se encontró con una Selección Balear bien plantada, sólida en defensa y con intención de discutirle la iniciativa. Dirigida por Jovan Stankovic, la selección autonómica estaba compuesta íntegramente por futbolistas de Ibiza y Formentera que militan en distintas categorías del fútbol regional y nacional, incluidos nombres reconocibles de clubes como la Peña Deportiva, la SD Formentera, el Portmany o el Sant Jordi.


El primer tramo del encuentro fue de dominio alterno. El Ibiza trataba de mover la pelota con paciencia, pero sin profundidad, mientras la Selección Balear buscaba sorprender en transiciones rápidas. A la media hora llegó la recompensa para los celestes. Tras una jugada elaborada por la banda izquierda, un centro al área fue repelido por la defensa y el rechace lo aprovechó Fran Castillo para marcar a placer, adelantando al conjunto local y desatando los aplausos del público. El Ibiza parecía entonces asentarse sobre el partido, encontrando fluidez en el pase y una mayor presencia ofensiva.


No obstante, un error defensivo en el tramo final del primer tiempo cambió el guion. En una jugada sin aparente peligro, un mal pase atrás del Ibiza comprometió al guardameta Christian, cuyo control defectuoso dejó el balón servido para que acabara en el fondo de la red. El tanto del empate, prácticamente sobre el descanso, reflejaba el tipo de problemas que el equipo ha venido arrastrando en las últimas jornadas: despistes puntuales que se pagan caros incluso en partidos sin trascendencia competitiva.


La segunda mitad arrancó con múltiples cambios en ambos conjuntos. Miguel Álvarez aprovechó para dar minutos a jugadores que no venían participando regularmente, mientras Stankovic rotó también para ofrecer visibilidad a todo su bloque regional. El ritmo del juego cayó notablemente, con un Ibiza que monopolizaba la posesión pero apenas generaba ocasiones claras, y una Selección Balear que defendía con orden e intensidad, demostrando el nivel competitivo del fútbol pitiuso.


A medida que avanzaban los minutos, el encuentro parecía encaminado a un empate justo, hasta que en los instantes finales el conjunto celeste encontró el premio. Una jugada combinada por el costado derecho terminó con un balón filtrado al área y un remate preciso que se coló en la portería balear para establecer el 2–1 definitivo. Fue el último suspiro de un partido que, sin brillo ni épica, deja a la UD Ibiza con una victoria moral en un momento en que el equipo necesitaba reencontrarse con sensaciones positivas.


Al término del encuentro, las valoraciones fueron mesuradas. Desde el cuerpo técnico ibicenco se subrayó el carácter solidario de la jornada por encima del resultado, destacando el compromiso del club con la sociedad pitiusa y la oportunidad de ayudar a quienes más lo necesitan. A nivel futbolístico, se reconoció que aún hay mucho margen de mejora, especialmente en la toma de decisiones y en la gestión de los momentos de partido.


En el vestuario de la Selección Balear, el sentir fue de orgullo. Stankovic y sus jugadores valoraron el hecho de poder competir de tú a tú con un equipo profesional y disfrutar de una experiencia única en el principal estadio de la isla. Muchos de los convocados agradecieron públicamente en redes sociales la invitación y la iniciativa de la FFIB, que consiguió reunir a representantes de casi todos los clubes de Ibiza y Formentera bajo una misma camiseta.


En lo institucional, tanto la Federación como la UD Ibiza calificaron el evento como un éxito social. La recaudación íntegra se destinará a Cruz Roja, que canalizará los fondos para atender a las familias y comercios afectados por las fuertes lluvias y destrozos causados por la DANA de septiembre. La noche en Can Misses, pese a la escasa asistencia, reafirmó la idea de que el fútbol puede y debe ser también una herramienta de solidaridad y unión comunitaria.


La UD Ibiza, por su parte, encara ahora una nueva jornada de liga con la intención de trasladar esa ligera inyección de confianza a la competición real. Miguel Álvarez sabe que su proyecto aún necesita tiempo y trabajo, pero el amistoso sirvió para comprobar que, incluso en partidos menores, su equipo mantiene la voluntad de competir y de conectar con su afición. Can Misses, aunque más vacío de lo deseado, volvió a ver ganar a los suyos, y eso, en tiempos difíciles, siempre deja un pequeño destello de esperanza.


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